
Enturbiando las aguas de la exportación La disputa que se ha desatado en Washington por el voto en contra de la renovación de la carta constitutiva y del límite de préstamos del ExIm Bank de Estados Unidos ha acaparado titulares en un debate que no es precisamente nuevo. Los demócratas acusan a los republicanos de tener como rehenes los empleos estadounidenses y, en palabras de John Murphy, director de asuntos internacionales de la Cámara de Comercio de Estados Unidos, ¡de «elegir a las empresas extranjeras como ganadoras y a las estadounidenses como perdedoras»!
La definición de financiación del comercio, recuerda Murphy a los lectores del blog del Congreso de The Hill, es «uno de los tipos de financiación más seguros, porque los bienes vendidos sirven de garantía y ya se han acordado el comprador, el vendedor y el precio». No son suficientes los senadores estadounidenses que han comprendido esta verdad elemental.
Parte del problema es que resulta difícil rebatir las acusaciones de que la agencia estadounidense de crédito a la exportación (ECA) distorsiona las condiciones de competencia en las exportaciones cuando Boeing es su principal cliente individual. El litigio entre el fabricante de aviones y el grupo de presión de las aerolíneas, Airlines for America, por el acuerdo de 2.400 millones de dólares de la ECA para «respaldar» la venta de 30 aviones a Air India —lo que dejó a Delta Airlines fuera de la ruta Nueva York-Mumbai— no ha ayudado a mejorar la imagen pública. El líder de la mayoría republicana en la Cámara de Representantes, Eric Cantor, ha pedido que se reduzca gradualmente la influencia del banco; según él, sus actividades constituyen una «interferencia indebida del Gobierno en el mercado privado, que pone en riesgo el dinero de los contribuyentes».
El comercio necesita sus agencias de crédito a la exportación y, sin ellas, la financiación del comercio sería aún más difícil de lo que ya es.
Dealogic confirmó que la actividad de las ECA alcanzó en 2011 la cifra récord de 409 operaciones, por valor de 68.000 millones de dólares. Si se tiene en cuenta que la financiación total del comercio registrada durante el mismo periodo fue de 168.800 millones de dólares, el 40 % de las operaciones realizadas con las ECA representa un volumen considerable de financiación.
¿Será posible convencer a los gobiernos de que dejen de entrometerse? La financiación gubernamental que obliga a los importadores a elegir proveedores basándose únicamente en el precio no beneficia a nadie a largo plazo y constituye un uso cuestionable del dinero de los contribuyentes. Y, a juzgar por lo que ocurre en Washington, esta distracción del verdadero espíritu del comercio ha causado un daño enorme en todos los frentes.
En el lado positivo, las operaciones innovadoras que permiten a una región alcanzar la autosuficiencia demuestran cómo las ECA llegan a lugares del mundo a los que otros bancos no pueden llegar, al menos no por sí solos. Una de ellas ganó un premio TFR. Hace apenas unos días, Dani Cotti, de JP Morgan, me recordó en la muy amena fiesta de prensa del banco estadounidense que la operación de ganado Aberdeen Angus con HSBC y EFIC fue «¡totalmente fuera de lo común!»
Y ya que hablamos de premios, no olviden que la votación para los premios TFR Excellence Awards ya está abierta en nuestro flamante sitio web. Quizá los lectores puedan aprovechar esta oportunidad para analizar con detenimiento qué ECA merece el galardón a la ganadora de 2012.
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